
Luis Zapata (Chilpancingo, Guerrero, 1951) es narrador, dramaturgo y traductor. Autor de los libros de cuentos: De amor es mi negra pena (1983), Ese amor que hasta ayer nos quemaba (1989) y Siete noches junto al mar (1999) y las novelas: Hasta en las mejores familias (1975), El vampiro de la colonia Roma (1979), De pétalos perennes (1981; también puesta en teatro, y llevada a pantalla grande por Jaime Humberto Hermosillo), Melodrama (1983), En jirones (1985), La hermana secreta de Angélica María (1989), ¿Por qué mejor no nos vamos? (1992), Los postulados del buen golpista (1995) y La más fuerte pasión (1995). También ha dirigido el cortometraje: Regalo de cumpleaños (2000) y en 2006 estrenó su largometraje: Afectuosamente su comadre durante el festival MIX en la Cineteca Nacional.
De su obra se ha dicho:
Hay lectores que conocen más: Zapata es también un supremo artífice de la lengua y de la narración, un experimentador y un aventurero constante, un humorista, un ironista endiabladamente inteligente, un lúdico; y su mundo narrativo conoce muchos registros: de la depresión más negra a la risa loca, de la cotidianeidad a los delirios y los sueños, de la meditación a la farsa. Como podrá apreciar el lector de la reciente La historia de siempre, en Zapata la literatura no es sólo su variado y rico mundo, sino también y sobre todo su expresión verbal y su juego maestro con tramas, episodios y personajes. Un artista verbal y narrativo que sabe embrujar con sus historias, sus laberintos, sus ironías, sus caleidoscopios de minucias cotidianas. En La historia de siempre ocurren un espectáculo y una reflexión de la vida amorosa y cotidiana, hiladas finalmente, con un verismo minucioso iluminado por su humor y su inteligencia. Los mundos y los caos de los individuos y las parejas, de la realidad diaria y de esas fragilísimas realidades que casi nos parecen evanescentes, irreales, en cuanto comprometen también el recuerdo, el deseo, el anhelo, las reflexiones.
Hay lectores que conocen más: Zapata es también un supremo artífice de la lengua y de la narración, un experimentador y un aventurero constante, un humorista, un ironista endiabladamente inteligente, un lúdico; y su mundo narrativo conoce muchos registros: de la depresión más negra a la risa loca, de la cotidianeidad a los delirios y los sueños, de la meditación a la farsa. Como podrá apreciar el lector de la reciente La historia de siempre, en Zapata la literatura no es sólo su variado y rico mundo, sino también y sobre todo su expresión verbal y su juego maestro con tramas, episodios y personajes. Un artista verbal y narrativo que sabe embrujar con sus historias, sus laberintos, sus ironías, sus caleidoscopios de minucias cotidianas. En La historia de siempre ocurren un espectáculo y una reflexión de la vida amorosa y cotidiana, hiladas finalmente, con un verismo minucioso iluminado por su humor y su inteligencia. Los mundos y los caos de los individuos y las parejas, de la realidad diaria y de esas fragilísimas realidades que casi nos parecen evanescentes, irreales, en cuanto comprometen también el recuerdo, el deseo, el anhelo, las reflexiones.
-José Joaquín Blanco, Nexos (agosto de 2007)
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